PIÑATA
Hace 7 meses conocimos a Doña Mercedes, la abuelita que todo niño debería tener, vino con Eduardo, un niño de 11 años del que íbamos a hacernos cargo de su problema auditivo, dos años supurándole los oídos.

Sus ingresos provienen de la venta de dulces y tamales (comida típica) que ella cocina y que los niños venden a la salida de la escuela y de la miserable ayuda que legalmente han conseguido del padre, 500 córdobas, 20 euros al mes por los tres niños.
Una vez neutralizado el problema auditivo de Eduardo, habiendo establecido una relación con la familia y un vínculo tan personal y afectivo con Doña Mercedes, tomamos la decisión de pasarle una asignación mensual de 1.000 córdobas, además de una ayuda importante, sacaría a los dos pequeños de la venta.
Antes de que Oscar volviera a Barcelona, visitamos la aldea y es imposible describir el cariño que recibimos. Mes a mes, la visita de ella con los crios, bajan a Granada a por la asignación y siempre llega cargada, de mangos, o aguacates, o lo que haya podido juntar, quisiera contaros como un día que íbamos al medico a Managua, ella llevaba un imperdible en el vestido porque le faltaban dos botones, la dignidad con que llevaba el mismo impactaba, los niños primero, y dentro de la carencia ellos van impecables.
Ayer era el cumpleaños de Jeremías, el pequeñazo que me llama papa porque dice que ese “señor” al referirse a su padre nunca les ha ayudado y que su papa soy yo. El estaba súper ilusionado porque iba a ir a su cumple, y llevaba dos meses criando sobremanera a su cerdito, del que guardaría la mejor parte para su “papa” y con el que haría la fiesta para todos los crios, unos 30.
Encargamos tres piñatas al centro de artesanos con minusvalías mentales, trabajaron 4 días en ellas y quedaron tan bien que daba pena romperlas..



Mi hermano Pedro, su mujer Rocío, Profesora Coni, su hija y Jorge, hacer algo sin el impensable, rodeados de una comunidad donde la hospitalidad, el amor, la educación, la sencillez, es toda una lección y una cura de humildad.
Comenzamos visitando donde vive, me niego a llamar casa eso, una madre y su hija con discapacidad mental, el sitio mide algo menos de tres metros de profundidad por dos metros y poco de ancho. Ya le hemos encargado a Doña Mercedes que quien podría hacer los arreglos, nosotros llevaremos todo el material necesario para hacer de esto algo medianamente habitable.


Haciendo buena cuenta todos del cerdito, con Jeremías al borde del ataque de nervios llego el momento del regalo, por fortuna esta foto es un fiel reflejo de la expresión de su cara, lo que no puedo es reflejar el sentimiento y la emoción que nos embargo a todos. Si la felicidad tuviera cara, ayer la conocimos.

Recordar el momento de las piñatas es doloroso ))))))))), por que es recordar los tres palos que Jorge me dio en la cabeza. Debo aguantarle de la cintura para que no pierda el equilibrio, y a cada impulso, palo en la cabeza.

Hubo caramelos para todos

En la próxima visita ropa. Medimos a todos los crios para proveerle de una muda a cada uno.


