LAS NIÑAS

Las veces que me han preguntado porque no tengo niñas en casa,o por que prácticamente no son protagonistas de las historias que cuento, se me tuerce la cara, porque por un lado me viene a la cabeza la cara menos amable de este proyecto, y por otro lado porque me parte el alma las trabas y la distancia tan larga que puede llegar a haber entre una niña y yo en un patio de cualquier casa.
La educación en Nicaragua es muy machista, en el mundo rural extremadamente machista. Lo habitual al llegar de visita a una casa sea que las niñas si las hay, saluden para un instante después desaparecer en la cocina u otra dependencia. Si la niña tiene ya 12 años la cosa se complica, es edad en que las pueden robar, practica habitual sobre todo en el mundo rural que consiste en llevarse a una niña y devolverla mujer, en el “mejor” de los casos para pedirla como esposa, es algo hasta antinatural que siendo hombre de una muestra de cariño, por muy sincero y casto que este sea. Así que las distancias son enormes, incluso si hay una comida, las crias toman su plato y se sientan alejadas de los mayores y los crios. Este es uno de los factores que hacen que no tenga una relación tan profunda como pueda tener con los chavalos, con los que puedo hablar y de los que puedo hablar.

Y ya que estamos en el tema , porque no hablar de algo tan peliagudo como un extranjero cuarentón rodeado de chavalos, porque esto es lo que pensarían muchos en esta ciudad pequeña donde vivo, seguramente muchos de los que ahora me paran para saludarme, para felicitarme o los mismos que ahora vienen solicitando ayuda para alguien que conocen. Ahora la cosa es fácil, de hecho siento mucho respeto hacia mi persona, pero no siempre fue así, recuerdo muchas miradas que me do lían más porque ellos se dieran cuenta que por mí que tengo el suficiente mundo para sobreponerme a muchas cosas. Como ejemplo contare algo que no es que me sienta orgulloso pero paso y como tal lo cuento. Una de las primeras veces que lleve a Cano a Managua para visitar al logopeda, el taxista que tomamos en la estación de Managua me dijo, entonces, a que hotel le llevo con el chavalo?, ue un fracción de segundo, podía haber pensado mejor, pero lo que hice fue darle un puñetazo en la boca que me dejo clavado sus dientes en mi mano. a sensación que mas recuerdo es la vergüenza que sentí porque Cano me hubiera visto hacer eso, le dije que se bajara del taxi, mientras al taxista yo le decía de hasta del mal que se podía morir. A Cano le conté que quería robarnos cobrándonos mucho, el es de la virgen de puño, así que aprobó a acción porque si estas con Cano, con los reales no se juega. Los días siguientes fueron duros, coji un poco de paranoia y evitaba salir con los chicos, hasta que mande todo al carajo e hice lo que debía hacer, nuestra vida normal, el tiempo puso cada cosa en su lugar. Mientras escribo esto, pienso que hubiera sido de tener solo niñas en casa… que mundo mas hipócrita hemos creado.
PD Gracias Melissa por las fotos !!!!!!!!!!!!!

